Argentina

Reflexión – 16 octobre 2025

La historia argentina no cambia por sorpresa, sino por repetición.
El pueblo, cansado de promesas incumplidas, acepta el sacrificio con la esperanza de evitar otra catástrofe.
Javier Milei gobierna con la sutileza de quien entiende la fragilidad de la memoria colectiva: ajusta, divide, promete libertad mientras firma nuevas cadenas de deuda.

Los argentinos, heridos por el pasado, prefieren la continuidad a la incertidumbre.
Han visto el caos, lo temen. Y así, aunque los votos sean justos y la esperanza mínima, eligen no romper otra vez el espejo de la estabilidad.
No habrá guerra civil, solo una calma forzada, una resignación que disfraza la impotencia.

Los 20 mil millones que llegan como salvación son en realidad un lazo invisible que aprieta el futuro.
No se compran armas ni alimentos con ellos: se compra tiempo.
Tiempo para que el pueblo crea, para que el poder se reacomode, para que el endeudamiento se disfrace de orden.

Pero la historia no olvida, aunque el pueblo a veces lo haga.
Cuando el mandato termine y la nación despierte más endeudada, más cansada, volverá la misma pregunta que atraviesa las generaciones argentinas:
¿cuánto puede soportar un pueblo antes de despertar otra vez?


Réflexion

Escribo esto en calma, sabiendo que el tiempo pondrá a cada uno en su lugar.
No es un juicio, es una advertencia: todo poder que promete libertad a costa de la memoria termina repitiendo el ciclo del sometimiento.
Que estas palabras queden aquí, como testimonio de lucidez en medio del ruido.

Chasa

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